miércoles, 14 de septiembre de 2016

¿Está el ahorro relacionado con el éxito económico?

Muy buena pregunta. Es completamente lógico pensar que el acumular capital para posteriores proyectos puede aumentar la posibilidad de éxito. Sin embargo, esto es mucho más complejo de lo que se piensa, ya que se deben tener en cuenta, como en muchas cosas cotidianas, los distintos factores.

El principal factor sería la definición de ahorro que tiene la persona, en otras palabras, la forma en que la persona ahorra o cree hacerlo. No se está solamente hablando de la cantidad monetaria que es guardada con cierta frecuencia, puesto que esto podría darnos una falsa imagen de la situación. Se habla de  cómo la persona ve el ahorro, pudiéndose presentar perspectivas divergentes que determinan el resultado de este ejercicio. El ahorro consistente en guardar un par de monedas que le han sobrado al final de la semana no se conceptualiza de igual forma que el ahorro consistente en disminuir o evitar ciertos gastos para acumular un capital, quizá poco palpable. Pero, ¿Por qué existen tantos casos del primero? La respuesta es muy simple, y entenderla nos ayuda conocer un poco mejor la naturaleza de los hombres. Con el primer tipo de ahorro, el sujeto percibe cierto residuo luego del gasto mayor (Porque ningún ahorro de esta clase es mayor que su gasto), así pues, la persona ve su ahorro con gran optimismo, aunque quede en la mediocridad.

La segunda clase de ahorro no es aquel que guarda lo que tiene después de gastar, es aquel que no gasta. Esta modalidad de ahorro es más eficiente que la primera, pues en la ya mencionada el monto guardado es igual al capital inicial menos el gasto que fue hecho, resultando en una residuo mínimo, pero palpable. Un clásico ejemplo sería la persona que guarda las monedas que le sobran de usar el transporte público cada día. Pero este segundo tipo de ahorro es superior al primero, en el sentido que nunca se gastó, sólo se guardó. Un contraejemplo al ya citado, ir en bicicleta u otro medio de transporte al destino. Sin embargo, esta segunda clase de ahorro tiene un problema, que la cantidad que está siendo guardada no se ve, ya que no es almacenada aparte del capital corriente del sujeto. En el primer tipo de ahorro las monedas son almacenadas en una alcancía al final de cada, en este segundo el capital nunca representó un egreso, más bien un ingreso invisible. Esta clase de ahorro es, pues, un ahorro invisible.

Sin embargo, existe una tercera modalidad que abarca a las dos primeras, tomando sus aspectos positivos y suprimiendo los negativos. Esta forma consiste en hacer las dos anteriores simultáneamente, volviendo al ejemplo, sería equivalente a ir en bicicleta, pero tomar el capital que había sido destinado para transporte y guardarlo. Esta alternativa requiere esfuerzo mental de la persona, puesto que esta podría sentir que está guardando mucho a la vez, esto no es nada malo, y será compensado en el futuro.

Ahora pues, muchas personas se limitan al primer tipo de ahorro debido a su naturaleza humana, es decir, ven el ahorro como un gasto, algo que se debe hacer por sus ventajas, pero no estrictamente voluntario. El éxito económico, idea central del título de este texto, está entonces ligado al dinamismo que la persona maneje entre los tipos de ahorro y en especial, su mentalidad. Sin embargo, cabe decir que el uso o no de cualquiera de estas modalidades no garantizará con seguridad una victoria monetaria, si bien aumenta su probabilidad, otros factores como el ingenio de la persona en algunas situaciones y un poco de suerte determinarán el buen camino o no de este ejercicio.