¿Qué pasa con los ahorradores colombianos?
En el siguiente artículo se tratará una temática muy importante en relación con nuestro asunto central, ya enfocado en nuestro país. El problema en la mentalidad del ahorrador cafetero, algo mucho más profundo de lo que se cree, y no, no estamos hablando meramente de una carencia de educación financiera o un desconocimiento de los términos económicos, estamos ante una problemática más de ideología y pensamiento. Leamos pues, los siguientes párrafos.
En este artículo intentaremos guiar el entendimiento de la situación por una vía clara y precisa, puesto que un ejercicio de este tipo es multifactorial y el desarrollo de cada factor, individualmente, tergiversaría el objetivo de este escrito. El ahorrador colombiano, sea joven o no, es ambicioso por naturaleza, desea ingresar al próspero sistema económico del que ha escuchado, desea estar en las élites sociales, anhela darse lujos que en su situación actuar no podría... Pero ya pudieron notar la naturaleza de estos enunciados, meros deseos. El ahorrador nacional desea mucho, tiene la actitud y el optimismo necesario, pero ejerce poco. Por lo general este sujeto no tiene en cuenta muchos factores que podrían estar inhibiendo su actividad, o que podrían potenciarla y no la tiene en cuenta. No percibe ciertos gastos y amilana cuando no ve la cantidad de capital, por consecuencia, tiene un panorama positivo de la situación si ve gran cantidad de monedas en su posesión.
Pero eso no es lo único, además del dañino optimismo, el ahorrador nacional padece de otras características que disminuyen la eficiencia de su ejercicio, por ejemplo, su conocida afición por el efectivo en metal; siendo este más abundante que unos cuantos billetes o determinado capital guardado en el banco. Tristemente debemos admitir que este sujeto se deja llevar por la cantidad y no razona en su perfección, ignorando ciertas cifras que no son convenientes para el mismo, este emprendedor tiene un plan principal, infalible a su parecer y que lo llevará a pertenecer a las élites económicas del país, pero pocas veces tiene planes provisionales o distintas estructuras de un mismo plan, lo cual hace que se desmotive si ve que su plan principal no funcione en un principio.
Pero ya estamos hablando de muchas generalidades, y comprendemos que esto puede ser tedioso, así que creemos un ejemplo: Andrés es un muchacho que vende chocolates en su escuela con el fin de tener ciertos ahorros, la caja chocolates la compra en una dulcería a un precio de X=10000. En primera instancia Andrés piensa que tiene que vender los chocolates de tal forma que cuando venda toda la caja, sus ganancias sean mayores a 10000. Supongamos que la caja trae 50 chocolates, siendo el gasto por unidad de chocolate Xo = 10000/50 = 200. Ahora, Andrés venderá los chocolates a 300 pesos, y posiblemente dos unidades a 500. De tal forma, Andrés ganaría cierto excedente al vender toda la caja. Todo bien hasta aquí.
Pero ahora este muchacho decide incursionar en otro salón aparte del suyo, por ello le dice a su amigo, Jorge, que él le entregará cierta cantidad de chocolates para que los venda, y a cambio Jorge le dará un porcentaje mayor. Haciendo cálculos, Andrés decide entregarle a Jorge 20 chocolates, a 300 cada uno, serían 6000 que Jorge ganaría en su salón. De estos 6000 naturalmente Andrés debe recibir un porcentaje mayor, así que este divide las ganancias en un 70% correspondiente a él mismo con respecto a un 30% que Jorge ganaría. Así pues, Jorge le entregaría 4200 (70% de 6000) a Andrés cada día, sin que este se esforzara en vender esos 20 chocolates. Los 30 chocolates restantes los vende Andrés en su salón, a 9000 pesos en total. Entonces, sus ganancias serían de 9000 + 4200 = 13200 pesos. Naturalmente esto es percibido como algo positivo, ya que ganó 3200 con respecto a la compra de la caja. Sin embargo...
Andrés le entregó a Jorge 20 chocolates, y la relación precio total/unidad de la caja de chocolates es de 200 pesos por chocolate. Es decir, Andrés gastó 4000 pesos en los chocolates que le dio a Jorge. Pero.. Andrés... ¿Ya ves tu falla? De estos 4000 que gastaste, tu amigo está regresándote 4200, sí, sólo te ganaste 200. Tu amigo está ganando más que tú, sin él comprar nada. Pero, ¿Por qué no lo percibes? ¿Por qué sientes que estás ganando al ver los 4200 que te entregan cada día y al ver que tus ganancias totales son mayores a tus gastos? Bueno, Andrés, esto ocurrió puesto que no tuviste en cuenta la relación Gasto total/Ganancia neta, tal vez porque te emocionaste al ver que tenías un empleado produciendo por ti, o porque tus padres te compraron la caja, sea cual sea la razón, debiste ser más cuidadoso. Puedes ganar mucho más, pero debes siempre tener presente que ganar capital no es obtener muchas monedas y llenar tu billetera, mientras lo que hayas gastado para obtener esa ganancia sea mayor que ella misma.
Este ejemplo sirve para mostrar como el ahorrador y emprendedor cafetero se siente optimista al ver ciertas ganancias, pero evita pensar en ciertos factores que puedan estar haciendo que pierda lo que invirtió. Así que, si has decicido lanzarte a una aventura económica, te recomendamos tener cuidado y estar atento/a a todos los factores, es muy fácil perder, aunque no nos demos cuenta.
Pero eso no es lo único, además del dañino optimismo, el ahorrador nacional padece de otras características que disminuyen la eficiencia de su ejercicio, por ejemplo, su conocida afición por el efectivo en metal; siendo este más abundante que unos cuantos billetes o determinado capital guardado en el banco. Tristemente debemos admitir que este sujeto se deja llevar por la cantidad y no razona en su perfección, ignorando ciertas cifras que no son convenientes para el mismo, este emprendedor tiene un plan principal, infalible a su parecer y que lo llevará a pertenecer a las élites económicas del país, pero pocas veces tiene planes provisionales o distintas estructuras de un mismo plan, lo cual hace que se desmotive si ve que su plan principal no funcione en un principio.
Pero ya estamos hablando de muchas generalidades, y comprendemos que esto puede ser tedioso, así que creemos un ejemplo: Andrés es un muchacho que vende chocolates en su escuela con el fin de tener ciertos ahorros, la caja chocolates la compra en una dulcería a un precio de X=10000. En primera instancia Andrés piensa que tiene que vender los chocolates de tal forma que cuando venda toda la caja, sus ganancias sean mayores a 10000. Supongamos que la caja trae 50 chocolates, siendo el gasto por unidad de chocolate Xo = 10000/50 = 200. Ahora, Andrés venderá los chocolates a 300 pesos, y posiblemente dos unidades a 500. De tal forma, Andrés ganaría cierto excedente al vender toda la caja. Todo bien hasta aquí.
Pero ahora este muchacho decide incursionar en otro salón aparte del suyo, por ello le dice a su amigo, Jorge, que él le entregará cierta cantidad de chocolates para que los venda, y a cambio Jorge le dará un porcentaje mayor. Haciendo cálculos, Andrés decide entregarle a Jorge 20 chocolates, a 300 cada uno, serían 6000 que Jorge ganaría en su salón. De estos 6000 naturalmente Andrés debe recibir un porcentaje mayor, así que este divide las ganancias en un 70% correspondiente a él mismo con respecto a un 30% que Jorge ganaría. Así pues, Jorge le entregaría 4200 (70% de 6000) a Andrés cada día, sin que este se esforzara en vender esos 20 chocolates. Los 30 chocolates restantes los vende Andrés en su salón, a 9000 pesos en total. Entonces, sus ganancias serían de 9000 + 4200 = 13200 pesos. Naturalmente esto es percibido como algo positivo, ya que ganó 3200 con respecto a la compra de la caja. Sin embargo...
Andrés le entregó a Jorge 20 chocolates, y la relación precio total/unidad de la caja de chocolates es de 200 pesos por chocolate. Es decir, Andrés gastó 4000 pesos en los chocolates que le dio a Jorge. Pero.. Andrés... ¿Ya ves tu falla? De estos 4000 que gastaste, tu amigo está regresándote 4200, sí, sólo te ganaste 200. Tu amigo está ganando más que tú, sin él comprar nada. Pero, ¿Por qué no lo percibes? ¿Por qué sientes que estás ganando al ver los 4200 que te entregan cada día y al ver que tus ganancias totales son mayores a tus gastos? Bueno, Andrés, esto ocurrió puesto que no tuviste en cuenta la relación Gasto total/Ganancia neta, tal vez porque te emocionaste al ver que tenías un empleado produciendo por ti, o porque tus padres te compraron la caja, sea cual sea la razón, debiste ser más cuidadoso. Puedes ganar mucho más, pero debes siempre tener presente que ganar capital no es obtener muchas monedas y llenar tu billetera, mientras lo que hayas gastado para obtener esa ganancia sea mayor que ella misma.
Este ejemplo sirve para mostrar como el ahorrador y emprendedor cafetero se siente optimista al ver ciertas ganancias, pero evita pensar en ciertos factores que puedan estar haciendo que pierda lo que invirtió. Así que, si has decicido lanzarte a una aventura económica, te recomendamos tener cuidado y estar atento/a a todos los factores, es muy fácil perder, aunque no nos demos cuenta.
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